Unión diaria del sacerdote con Cristo Siervo (...)

Señor Jesucristo, mi único maestro, que ya en el seno de mi madre me llamaste, me atrajiste hacia ti, me hiciste tu discípulo amado y me condujiste hasta este momento de perseverancia en la santa vocación.
Tú, por amor al Padre, en el Espíritu Santo, te humillaste obediente a su voluntad, te despojaste de todo hasta la muerte de cruz y fuiste exaltado en la gloria de la Resurrección.
Recíbeme también hoy entero a tu servicio, para que siga tus huellas cada vez más perfectamente. Por amor a ti, por la salvación de mis hermanos, de mis seres queridos y del mundo entero, acepto mi cruz: la del servicio, la fatiga y los sufrimientos de hoy, con fe y esperanza de que a través de todo esto pueda mostrarme siervo tuyo, y de que incluso en lo adverso y fracasado pueda participar de tu cruz salvadora y de tu victoria.
Vence en mí mi egoísmo, mi ambición y mi obstinación. Condúceme solo por tu camino. No dejes que pierda tiempo ni fuerzas en aquello que no fuera tu voluntad, según la cual me llevas a la plenitud de la salvación y de la vida, como condujiste a la Esclava del Señor, María, tu Madre, entregada a ti por completo.
No permitas que rehúya las tareas que ponen a prueba mi debilidad, sino concédeme asumirlas con fe y esperanza de que es el Espíritu Santo quien me ha ungido y enviado a ellas.
No permitas que huya de las personas que me necesitan, ni que ocupe con mis cosas a las personas que yo necesito. Haz que las sirva con generosa entrega como a ti mismo, que en ellas vienes a mi encuentro, y que sea para ellas, consciente y sabiamente, signo de tu presencia y de tu amor infinito que anhela liberar.
No permitas, sobre todo, que me aparte de ti, que en todo esto esperas mi colaboración.
Consérvame por la fuerza de tu Espíritu en tu amor hasta el fin, mediante la participación fiel en tu „oración incesante” y en el Sacrificio eucarístico, ofrenda de mí mismo al Padre contigo en el Espíritu Santo. Amén.
P. Wojciech Danielski

