Oración de Marta Robin

¡Oh Jesús, Sumo Sacerdote, divino Pontífice! Tú que, en un impulso inefable de amor a los hombres, permitiste que de tu Sacratísimo Corazón brotara el sacerdocio cristiano, dígnate seguir derramando cada vez con mayor abundancia en tus sacerdotes los torrentes vivificantes, santificantes y divinizadores de tu amor infinito. Vive en ellos como viviste en tu queridísima Betania. Haz que se identifiquen contigo, transfórmalos a todos en ti… Hazlos santos y divinos como tú. Hazlos, por tu gracia, instrumentos perfectos de tu Misericordia y de tu Amor… Obra en ellos, con ellos y por ellos, y haz que, revestidos enteramente de ti por la fiel imitación de tus admirables virtudes, realicen todos, en tu nombre y con la fuerza de tu Espíritu, las obras que tú mismo hiciste por la salvación del mundo. Oh Jesús, vuelve a nosotros, reina sobre nosotros por medio de tus sacerdotes. Revive en ellos verdadera y plenamente, prolóngate a ti mismo por medio de ellos y recorre de nuevo el mundo enseñando, perdonando, consolando, bendiciendo, santificando, salvando, anudando otra vez los lazos del Amor entre el Corazón de Dios y el corazón del hombre. Amén.

