Oración de Pablo VI

Oh Señor, da a tus siervos un corazón puro, capaz de amarte solo a ti. Un corazón que no conozca el mal, capaz de admiración y de temor. Dales un corazón grande, abierto a tus designios y cerrado a toda ambición mezquina, a toda pequeña rivalidad humana. Un corazón capaz de igualarse al tuyo, capaz de amar a todos y de servir a todos. Oh Señor, dales un corazón fuerte, dispuesto y preparado para afrontar toda dificultad, toda tentación, toda debilidad, todo hastío y todo cansancio; un corazón capaz de servir con perseverancia, paciencia y heroísmo al misterio que tú confías a esos hijos tuyos a quienes has identificado contigo. Dales, Señor, un corazón capaz de amor verdadero, es decir, capaz de comprender, de aceptar, de servir y de sacrificarse, capaz de ser feliz, latiendo con tus sentimientos y con tus pensamientos.

