Oración de san Juan Pablo II por los sacerdotes

Señor, tú quisiste salvar a los hombres y por eso fundaste la Iglesia como comunidad de hermanos unidos en tu amor. No dejes de visitarnos y de llamar a aquellos que has elegido, para que sean voz de tu Espíritu Santo y fermento de una sociedad más justa y fraterna.
Alcánzanos del Padre celestial los guías espirituales que nuestras comunidades necesitan: verdaderos sacerdotes del Dios vivo que, iluminados por tu palabra, sepan hablar de ti y enseñar a los demás a hablar contigo.
Haz crecer a tu Iglesia multiplicando en ella las personas consagradas que todo te lo confían, para que tú puedas salvar a todos. Que nuestras comunidades celebren con cantos y alabanza la Eucaristía como sacrificio de acción de gracias por tu gloria y tu bondad, y salgan a los caminos del mundo para anunciar la alegría y la paz, dones preciosos de tu salvación.
Mira, Señor, a toda la humanidad y ten misericordia de quienes te buscan con la oración y una vida recta, pero aún no te han encontrado: manifiéstate a ellos como Camino que conduce al Padre, como Verdad que libera y como Vida que no tiene fin. Concédenos, Señor, vivir en tu Iglesia con espíritu de servicio fiel y de entrega total, para que nuestro testimonio sea creíble y fecundo. Amén.

