Oraciones por los sacerdotes

Meditaciones del rosario, misterios luminosos - Marta Przybyła

Misterios Luminosos – autora: Marta Przybyła

EL BAUTISMO DE JESÚS EN EL JORDÁN.

Durante el santo Bautismo, el Cielo se abrió sobre cada uno de nosotros y resonaron las palabras: „Este es mi hijo amado”.

Sobre algunos de esos hijos elegidos el Padre dijo algo más: „Este es mi hijo amado, a quien llamo al sacerdocio, a traer el Cielo a la tierra. A que, así como en el momento del Bautismo se derramó en su alma la luz de la misericordia, así reciba él el poder de perdonar los pecados en la tierra. En él me complazco.”

En este misterio te pedimos, María, que alcances la gracia de responder con valentía a la vocación sacerdotal en unos tiempos en que se arrastra a la Iglesia por el lodo y se airean escándalos sin ver cuánta belleza y cuánto bien hay en Ella. Concede la gracia de superar la crisis a quienes están al borde del abismo, no ven salida a su situación, se concentran en aquello a lo que renunciaron y dudan de si van por el buen camino. De modo especial, abraza a quienes luchan con adicciones, con la impureza, con heridas no sanadas, con la tentación de abandonar el sacerdocio, con la tentación del suicidio.

LAS BODAS DE CANÁ

Las bodas de Caná fueron acompañadas del primer milagro. Rara vez se oye que un sacerdote camine sobre las aguas, multiplique los paquetes de alimentos en Cáritas o resucite a los muertos en lugar de celebrar el funeral. Él hace algo mucho mayor: transforma el pan en el Corazón palpitante de Dios.

Desde el momento de la ordenación, la esposa del sacerdote es la Iglesia, la esposa a la que prometió fidelidad para siempre. En la salud y en la enfermedad, en lo bueno y en lo malo. Antes o después llegará la experiencia de la soledad humana, la tentación, el enamoramiento. Sí… también los sacerdotes pasan por ese estado, que es algo natural. El momento de vestir la sotana no borra la sexualidad ni el deseo de paternidad. Sí, sí, sabían a lo que se comprometían. Lo sabían, pero siguen siendo hombres de carne y hueso. Por eso te pido, María, que alcances a tus hijos la gracia de la pureza, de no discutir con la tentación, de perseverar, de rezar y de encerrarse en tu purísimo Corazón como en una caja fuerte cuando llegue la prueba.

Mujer, que tienes „influencia” en el cielo, si en los corazones de los sacerdotes aparece el vacío, corre a Jesús para anunciarle que a los llamados a pescar hombres se les han acabado la fe, la esperanza y el amor.

EL ANUNCIO DEL REINO Y LA LLAMADA A LA CONVERSIÓN

Jesús, tú dices que convertirse es un proceso y un trabajo duro hasta el final de la vida. No estás a favor de una educación sin exigencias, porque, aunque todo esté permitido, no todo aprovecha. Adviertes del pecado como se advierte de meter los dedos en el enchufe: „no lo hagas, porque vas a sufrir”. Deja el pecado, cambia, porque habrá llanto y rechinar de dientes.

María, alcánzales la gracia de anunciar con la fuerza del Espíritu Santo el Evangelio verdadero, y no uno de peluche. Que tengan la fuerza de encender los corazones, que su hablar sea „sí, sí; no, no”, y que sus obras coincidan con las palabras del púlpito.

LA TRANSFIGURACIÓN EN EL MONTE TABOR

Jesús, te llevaste contigo a Pedro, Santiago y Juan, a los que quisiste. Te transfiguraste ante ellos, irradiando una luz que no es de este mundo y dejándolos maravillados. De nuevo resonó la voz del Padre: „Este es mi Hijo amado, en quien me complazco; escuchadlo”

El monte Tabor debía fortalecer a los discípulos para cuando llegara el momento del otro Monte: el de la pasión y la muerte. El Gólgota.

María, te pedimos que fortalezcas a los sacerdotes en los momentos de prueba, de sufrimiento y de tentación. Te pedimos por los hundidos en pecados graves, atrapados en adicciones, sumidos en la depresión. Que el Espíritu Santo les recuerde todos aquellos momentos de consuelo espiritual en que querían mover montañas por tu Hijo. El tiempo difícil, pero al fin victorioso, del seminario. La primera sotana, con la que se miraban al espejo con orgullo. El diaconado. La ordenación, cuando yacían postrados sin dudar de que estaban en el lugar donde debían estar. La primera confesión, la primera consagración… Que redescubran de nuevo su valor y su identidad.

LA INSTITUCIÓN DE LA EUCARISTÍA Y DEL SACERDOCIO

„Haced esto en memoria mía.” Jesús, diste a los sacerdotes el poder de consagrar el pan y el vino. Vienes con la fuerza del Espíritu Santo, que en el momento de la consagración cubre con su sombra al sacerdote, como cubrió a María en la anunciación. Eres tan humilde que vienes incluso cuando el pastor no está en gracia de Dios. Incluso cuando le falta ternura al depositar tu Corazón en la patena, e incluso cuando le falta fe en que estás realmente allí…

María, tú llevaste a Cristo al mundo una sola vez; los sacerdotes lo llevan al mundo en cada Santa Misa.

Por tu intercesión queremos dar gracias por cada vocación gracias a la cual se realiza el Bautismo, la bendición poco valorada, el matrimonio celebrado, el sacramento de la unción, la confesión y cada Santa Misa. En esta decena te entregamos todos los corazones sacerdotales del mundo entero, para que se entreguen a tu Corazón, porque todos los grandes sacerdotes que conmovieron a las multitudes fueron locos de amor por ti.

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