Oraciones por los sacerdotes

Vía Crucis por los sacerdotes – P. Aleksander Woźny

Introducción

Señor Jesús, deseo ofrecer este Vía Crucis por los sacerdotes.
Sé que repartes los frutos de tu pasión por medio de los sacerdotes, y por eso te importa que ellos sean dignos de ti y puedan hacer tus veces al repartir las gracias.
Te ofrezco este Vía Crucis también por quienes van a recibir próximamente la ordenación, por los sacerdotes de nuestra parroquia y por todos los sacerdotes de nuestra ciudad.

Estación I
Jesús es condenado a muerte
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos…

Jesús se dejó juzgar injustamente para aplacar al Padre celestial, entre otras cosas por los pecados de quienes juzgan a los sacerdotes.
Muchos no se acercan al ministerio de los sacerdotes solo porque escuchan los juicios humanos sobre ellos. El sacerdote será juzgado con mayor rigor que los demás. Jesús puede servirse también de un sacerdote indigno que, como todo hombre, es pecador y tiene defectos.
Señor Jesús, te pido perdón por todos mis juicios sobre los sacerdotes. ¿Habré apartado con ellos a alguien de los santos sacramentos?

Porque por tu santa cruz redimiste al mundo…

Estación II
Jesús carga con la cruz sobre sus hombros
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos…

Nadie acepta la cruz de buena gana. También para los sacerdotes la cruz es cruz.
¿Quizá he visto alguna vez a un sacerdote que rehuía la cruz? No hay que escandalizarse por ello. El sacerdote, como hombre, puede ser más débil que yo.
Señor Jesús, te pido perdón por todas aquellas veces en que me escandalicé por la conducta de un sacerdote y a la vez quise, imitándolo, organizarme la vida de un modo más fácil y cómodo.

Porque por tu santa cruz redimiste al mundo…

Estación III
Jesús cae por primera vez bajo la cruz
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos…

Al ver caer a Jesús, muchos se escandalizaron de su debilidad física y dudaron de su divinidad.
Cuando vea caer a un sacerdote, en lugar de escandalizarme rezaré por él.
Señor Jesús, te pido perdón por todos los casos de sacerdocio indigno.

Porque por tu santa cruz redimiste al mundo…

 Estación IV
Jesús se encuentra con su Madre
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos…

Todo sacerdote, igual que Jesús, necesita el amparo y la ayuda de la Santísima Virgen.
Pidamos a Jesús que todos los sacerdotes y seminaristas se entreguen enteramente a la Madre de Dios.

Porque por tu santa cruz redimiste al mundo…

Estación V
Simón de Cirene ayuda a Jesús a llevar la cruz
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos…

Igual que Jesús aceptó la ayuda de Simón de Cirene, también el sacerdote necesita la ayuda de los laicos. Es verdad que en esa colaboración la gente suele atribuir todo el mérito a los sacerdotes, pero Dios lo juzgará todo un día con justicia y dará a cada uno lo que le corresponde.
Pidamos la gracia para los laicos, para que ayuden con gusto y celo a los sacerdotes en la tarea pastoral.

Porque por tu santa cruz redimiste al mundo…

Estación VI
La Verónica enjuga el rostro de Jesús
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos…

Jesús aceptó con gratitud el gesto de la Verónica.
También el sacerdote necesita el apoyo de los laicos. Pero nadie debe apartarlo de seguir su propio camino de la cruz. A veces incluso una persona buena puede ser, sin saberlo, tentación para otra.
Pidamos perdón a Jesús por si alguna vez contribuimos a que algún sacerdote se volviera menos fervoroso.

Porque por tu santa cruz redimiste al mundo…

Estación VII
Jesús cae por segunda vez bajo la cruz
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos…

Seguramente lo más doloroso para Jesús fueron los pecados de los sacerdotes.
Sucede que un sacerdote, en lugar de convertirse, cae todavía más. Al verlo, no te desanimes en la fe ni en las buenas obras. La caída de un sacerdote no puede ser para ti una justificación.
Pidamos perdón por aquellos sacerdotes de los que sabemos que han caído y quizá incluso se han alejado de Jesús.

Porque por tu santa cruz redimiste al mundo…

Estación VIII
Jesús consuela a las mujeres que lloran
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos…

Cómo sea un sacerdote depende, las más de las veces, de su madre.
Recemos por las familias buenas, por las madres buenas que quieran ofrecer sus hijos a Dios y los animen a ello.
Pidamos que todas las madres de los actuales seminaristas animen a sus hijos a ofrecer a Dios el verdadero sacrificio de su vida.

Porque por tu santa cruz redimiste al mundo…

Estación IX
Jesús cae por tercera vez bajo la cruz
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos…

El sacerdote sufre diversas tentaciones. Es el demonio quien se las presenta, porque sabe que, si el sacerdote cae, el escándalo será mayor que cuando cae un laico.
Ese sacerdote necesita ayuda: no solo oración o una buena palabra, sino sobre todo el ejemplo de los laicos. A veces eso puede ser más eficaz que la amonestación del obispo.
Pidamos perdón a Jesús por aquellos sacerdotes que han dado escándalo público.

Porque por tu santa cruz redimiste al mundo..

Estación X
Jesús es despojado de sus vestiduras
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos…

Jesús sufre mucho cuando un sacerdote peca. Pero sufre todavía más cuando el pecado del sacerdote es público, porque entonces los débiles en la fe se desmoronan.
Si deseas „cubrir” a Jesús, puedes hacerlo callando con discreción los pecados del sacerdote, para que no se hagan públicos. Jesús te lo recompensará.
Pidamos perdón por todas aquellas veces en que hablamos de los pecados de un sacerdote.

Porque por tu santa cruz redimiste al mundo…

 Estación XI
Jesús es clavado en la cruz
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos…

Jesús anunció que, al ser elevado en la cruz, atraería a todos hacia sí.
Por las manos traspasadas de Jesús pidamos la pureza de las manos sacerdotales. Pidamos también que las manos de quienes se preparan al sacerdocio no queden manchadas por la impureza ni por la codicia.

Porque por tu santa cruz redimiste al mundo…

Estación XII
Jesús muere en la cruz
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos…

La muerte de Jesús en la cruz se renueva en cada Santa Misa. Gracias a esa muerte el hombre puede vivir. ¡Cuánto sufre Cristo cuando un sacerdote celebra en pecado el sacrificio de la Santa Misa!
Señor Jesús, te ofrezco el amor del Inmaculado Corazón de tu Santísima Madre en reparación por todos los sacrilegios.

Porque por tu santa cruz redimiste al mundo…

Estación XIII
Jesús es bajado de la cruz
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos…

La Madre Dolorosa, a quien entregaron el cuerpo muerto de su Hijo, contó todas las heridas que le causaron nuestros pecados.
Quien pide perdón por los pecados de los sacerdotes es quien más consuela a la Santísima Virgen.
Pidamos la gracia para los sacerdotes de que tomen en sus manos el Cuerpo de Jesús con el mismo amor y respeto con que lo sostuvo en las suyas la Madre de Dios.

Porque por tu santa cruz redimiste al mundo…

Estación XIV
Jesús es puesto en el sepulcro
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos…

Qué difícil es compartir con María la inmensa tristeza de una Madre que participa en el entierro de su Hijo.
La Santísima Virgen mira a cada uno de los que reciben la sagrada Comunión y pide que su corazón sea puro y digno.
Pidamos a la Santísima Virgen que permanezca junto a nosotros siempre que recibimos la sagrada Comunión.

Porque por tu santa cruz redimiste al mundo…

Conclusión
Quien repara ante Jesús por los sacerdotes obtiene su gratitud y puede esperar la gracia de encontrar en su vida a un sacerdote que le ayude a amar de verdad a Jesús.

Fuente: Drogi Krzyżowe, P. Aleksander Woźny, ed. Kontekst, Poznań 2015

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