
Me preocupa mucho el cuidado de los sacerdotes, porque de hecho son atacados sin cesar. Sostengo con la oración diaria los caminos del ministerio sacerdotal. Mi hermano de sangre es sacerdote y sé que él y otros sacerdotes necesitan mucho nuestra oración. Pido a nuestro Señor que nos aumente, a nosotros y a los sacerdotes, una fe constante. Barbara
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Tengo a mi cuidado a dos sacerdotes. Eso me produce una alegría muy grande, me alegro enormemente de tener a estos sacerdotes y de poder rezar por ellos, no solo con las oraciones del carné, sino que ofrezco también mi sufrimiento por su intención. Me gustaría muchísimo acoger todavía a un sacerdote más en la oración. Tengo ese deseo del corazón, y de sufrimientos para ofrecer también hay bastante para un tercer sacerdote. Amo sinceramente a los sacerdotes que me han sido confiados, y ese amor alcanza para uno más; un amor que viene de Dios: es Él quien ensancha mi corazón. Magdalena

