
GRATITUD
Estoy muy agradecida a Jesús por haber podido conocer a la hna. Gabriela hace ya casi dos años en mi parroquia. Persevero con constancia y con alegría en la oración por el sacerdote que me fue confiado. Doy gracias a Dios por todos los sacerdotes que pone en mi camino y, en la medida de mis posibilidades, les ofrezco también a ellos mi oración. Desde que estoy en la BMWK, cada Santa Misa es para mí un encuentro especial con Jesús, que me da fuerzas para superar las dificultades de la vida familiar. Este año, el 3 de enero, que era el primer jueves de mes, di a luz a mi tercer tesoro, de nombre Anna-Faustyna. Camino del hospital ofrecí toda la fatiga del parto que se acercaba por el sacerdote que me fue confiado. Cuando Ania nació, en conjunto sin mayores dificultades y para mi gran alegría, hasta me olvidé de mi ofrecimiento. El segundo día de estancia en el hospital empezaron a traernos malas noticias. Ania tenía la clavícula rota, empezaba una infección grande que apuntaba a sepsis o a neumonía y, además, se le había ralentizado el ritmo cardíaco. Empecé a tener miedo, y sin embargo el Señor Jesús trae paz, no miedo. Me acordé de mi ofrecimiento y pensé que Satanás siembra el temor porque no le gusta lo que hago. Sentí una paz interior y, como no podía rezar de otra manera, clamaba sin cesar en mi espíritu: «Jesús, hijo de David, ten compasión de mí». En el hospital estuvimos dos semanas: JESÚS, ANNA y YO. Ania está sana. Joanna

