
¿Qué es para usted, padre, el sacerdocio?
Es hacer todo para que la gente se encuentre con Cristo. Lo mejor sería que se encontraran con Él al encontrarse conmigo. Pero no siempre sale.
Es entregar el propio tiempo, las fuerzas, las ideas, los planes en manos de Dios, para que Él lo aproveche todo para los demás. Y, de paso, también yo recibo algo de Él.
Es recoger «migajas». Dios me permite hacer pequeños gestos, pequeñas obras, me permite decir pequeñas palabras, para que eso lleve al encuentro de una persona con el único Dios. Y esa es la pequeña migaja: para Dios, sin precio; para muchos, quizá, imperceptible. De vez en cuando me recuerda que yo también soy una migaja.
¿Qué es la oración de otros por un sacerdote?
Muy a menudo ocurre que, cuando ya no tengo ganas de nada, cuando «se me caen los brazos», al cabo de un momento tengo la sensación de que alguien sostiene esos brazos cansados y caídos. Seguramente es Jesús, que lleva conmigo mi cruz, pero a menudo es también un «Simón» enviado por Él, que reza por mí. Gracias a Dios tengo unos cuantos de esos «Simones».
¿Qué es para usted, padre, la Eucaristía?
El Jueves Santo, en la fiesta de la institución de la Eucaristía, no se lee el Evangelio de la institución de la Eucaristía, sino el del lavatorio de los pies. Es para mí una indicación importante: la Eucaristía es el servicio de Dios al hombre. Él hará todo para que yo no pase hambre. Aunque antes tenga que ser molido y sacrificado. Al repartirse a sí mismo en el pan me recuerda que yo también puedo ser alimento para los demás. Sobre todo como sacerdote.
P. Michał Orzoł SAC


